Yeshúa: Nuestro Tevá y Nuestro Kōfer
Sep 27, 2025 | Estudio
Exodo 2:1-10 Hubo un levita que tomó por esposa a una mujer de su propia tribu. 2 La mujer quedó embarazada y tuvo un hijo, y al verlo tan hermoso lo escondió durante tres meses. 3 Cuando ya no pudo seguir ocultándolo, preparó una cesta de papiro, la embadurnó con brea y asfalto. Después puso en ella al niño y fue a dejar la cesta entre los juncos que había a la orilla del Nilo. 4 Pero la hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver qué pasaría con él.5 En eso, la hija del faraón bajó a bañarse en el Nilo. Sus doncellas, mientras tanto, se paseaban por la orilla del río. De pronto, la hija del faraón vio la cesta entre los juncos y ordenó a una de sus esclavas que fuera por ella. 6 Cuando la hija del faraón abrió la cesta y vio allí dentro un niño que lloraba, le tuvo compasión y exclamó:—¡Es un niño hebreo!7 La hermana del niño preguntó entonces a la hija del faraón:—¿Quiere usted que vaya y llame a una nodriza hebrea, para que críe al niño por usted?8 —Ve a llamarla —contestó.La muchacha fue y trajo a la madre del niño, 9 y la hija del faraón le dijo:—Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo.Fue así como la madre del niño se lo llevó y lo crio. 10 Ya crecido el niño, se lo llevó a la hija del faraón y ella lo adoptó como hijo suyo; además, le puso por nombre Moisés,[a] pues dijo: «¡Yo lo saqué del río!”

A lo largo de las Escrituras, podemos identificar paralelismos sorprendentes con este pasaje, entre diversos eventos que han sido registrados y señalados con propósito. No son coincidencias, sino huellas del plan eterno del Eterno. Como está escrito en Eclesiastés 1:9:“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.”
Antes que Moisés naciera, el pueblo de Israel ya estaba creciendo en medio de Egipto. Lo que comenzó como una familia de setenta, se multiplicó poderosamente por la bendición de Dios (Éxodo 1:7). Pero con el crecimiento vino la opresión. Revisemos algunos de estos paralelismos.
Ante un edicto de muerte hay un plan Divino.
Fue en ese contexto hostil, bajo decretos de muerte del faraón de asesinar a todos los varones hebreos recién nacidos, que una madre hebrea , Jocabed, coloca a su hijo en una pequeña cesta, Éxodo 2:3 , una tevá,que fue calafateada , es decir, cubierta cuidadosamente con barro y brea, con el propósito de sellarla, impermeabilizarla y guardar la vida del pequeño Moisés. Esa cesta, flotando en el río, no era un simple recipiente; era un refugio preparado con fe, el Eterno usó esa pequeña tevá para preservar la vida de Moisés, porque tenía un propósito con él: sería el libertador escogido para sacar a Israel de Egipto. Porque no hay sentencia ni edicto del enemigo que pueda detener los planes del Eterno.

De igual manera , el Eterno también protegió a Yeshua en su infancia, a través de José, su padre adoptivo. Cuando Herodesemitió un edicto para matar a todos los niños menores de dos años en Belén, el Eterno tenía y aun plan previsto, advirtió a José en sueños para que huyera a Egipto y se establecieran allá hasta que indicara su regreso ,Mateo 2:13 .. Seguidamente, José obedeció sin demora y partió con Miriam (María) y el niño Yeshúa. Permanecieron en Egipto hasta la muerte de Herodes, cuándo nuevamente José recibe la instrucción divina a través de otro sueño que regrese a Israel para establecerse en Nazaret, Mateo 2:19-20, y con este acto se dió cumpliénto así las Escrituras: Oseas 11:1 “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. “
Podemos ver cómo el Eterno le dio sabiduría y estrategias a Jocabed para salvar a su hijo Moisés, y lo mismo hizo con José para preservar la vida de Yeshúa. Y es que, en tiempos difíciles, el Eterno sigue dando sabiduría a los que la piden con fe.
Santiago 1:5 “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”
El Padre manifestó su sabiduría y dirección a Jocabed y a José de diferentes maneras para librarlos de una sentencia de muerte. De la misma forma, Él también lo hará con nosotros, y ya lo ha hecho a través de Yeshúa, como veremos más adelante, porque sobre nosotros también hay una sentencia de muerte: la paga del pecado es muerte, Romanos 6:23 , Ezequiel 18:4 .
De la misma manera, en la época de Noé, Génesis 6:4-13 ,el Eterno decretó una sentencia de muerte sobre los habitantes de la tierra por su extrema corrupción: un diluvio. Pero Su misericordia alcanzó a un hombre justo, Noé, y le dio instrucciones precisas para guardarlo a él y a su familia mediante el arca.
Aún en medio de sentencias, ya sean del enemigo o del mismo Eterno, Él extiende Su misericordia a quienes se rinden a Él de corazón. Sobre este tema comentaremos a continuación.
El Eterno tiene refugio: una tevá .
Ese acto de Jocabed al colocar a Moisés en una cesta, una tevá H8392, no fue solo un gesto de amor maternal. No era la primera vez que el Eterno permitía un acto así para salvaguardar la vida, pues ya había establecido este principio anteriormente. El Eterno, una vez más, estaba anunciando un principio eterno: Él provee una tevá como refugio en medio del juicio.
La palabra tevá (H8392) aparece solo en dos momentos en toda la Escritura:
En el relato de Moisés, donde se traduce como cesta, canastilla o arquilla.
Y en el relato del arca de Noé, donde se traduce como arca.
Profundicemos en el simbolismo de esta tevá.
Remontémonos a Génesis 6:14, donde Dios le dijo a Noé:
“Hazte un arca (tevá)… y la calafatearás por dentro y por fuera con brea (kōfer).”
Aquí vuelve a aparecer la misma palabra: tevá (H8392), esta vez como una estructura diseñada con instrucciones específicas dadas por YHWH. En ella entrarían Noé, su familia y una pareja de cada especie, para ser preservados durante el diluvio.
Al igual que la pequeña cesta de Moisés, esta tevá tenía un propósito común: ser un refugio de salvación en medio del juicio.
Cabe señalar, que en la traducción griega de las Escrituras, tevá se traduce como kibōtós (κιβωτός), un cofre diseñado para preservar. En el Nuevo Testamento, se usa para el arca de Noé (Hebreos 11:7, 1 Pedro 3:20) y el arca del pacto (Apocalipsis 11:19), mostrando su función como refugio en medio del juicio. Esta imagen profética apunta a Yeshúa, nuestra tevá viviente, en quien somos guardados y preservados para vida.
El Kōfer: la cobertura que salva del juicio
Pero hay un detalle clave: la tevá Moisés, al igual que la de Noé, debía ser calafateada. La palabra hebrea es Káfar (H3722), que significa cubrir con el propósito de sellar o proteger. Ambas fueron selladas con brea, y el término hebreo para esa brea es kōfer (H3724), que proviene de kāfar. Es decir, kōfer representa el precio o medio de esa cobertura protectora.
Aunque en Éxodo 2 no se menciona literalmente la palabra kōfer, la acción fue la misma: Jocabed calafateó la tevá de Moisés para protegerlo del juicio decretado por el Faraón. Esa brea que usó, figura de kōfer, es más que una sustancia física.
La palabra kōfer no se limita a significar brea o resina; en hebreo también se usa para referirse al “precio de expiación”, algo que cubre la culpa y protege del juicio.
Éxodo 30:12 Cuando los cuentes, cada uno dará al SEÑOR el rescate (kōfer) de su persona…
Levítico 17:11 …la sangre será el medio de expiación (kōfer) por la vida.
Recordemos que la expiación es el acto mediante el cual el pecado es cubierto y quitado para reconciliarnos con Dios. En tiempos antiguos, el Padre estableció sacrificios específicos ,como los descritos en Levítico, para que Israel pudiera acercarse a Él por medio de los sacerdotes.
Levítico 17:11 “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas…”
Estos sacrificios eran sombras proféticas, una provisión temporal hasta la llegada del verdadero Cordero.
Cuando Yeshúa fue entregado en la cruz, se ofreció como sacrificio perfecto y definitivo, sin mancha ni pecado. Él cumplió cada figura y cada sacrificio del sistema levítico, llevando sobre sí nuestra culpa y abriendo un camino nuevo hacia el Padre.
Hebreos 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Yeshúa el Mesías hecha una vez para siempre.
Ya no es necesario repetir ofrendas de sangre, porque Él cumplió todo. Y ahora, por su sangre, podemos acercarnos sin temor:
Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 9:26 …se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo, para quitar de en medio el pecado.
Yeshúa es nuestra expiación. Su cruz fue el altar. Su sangre, el precio. Su entrega, nuestra redención.
Ahora, por Él, tenemos acceso directo al trono del Padre.
¿Qué revelan estos paralelos del corazón del Eterno?
La tevá de Noé salvó a su familia del juicio del diluvi
La tevá de Moisés lo salvó del decreto de muerte del Faraón.
Hoy, Yeshúa es nuestra tevá viviente, y su sangre es el kōfer perfecto que nos cubre, nos limpia y nos transforma.
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en el Mesías Yeshúa.”
1 Juan 4:9–10 “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito… para que vivamos por medio de Él… y Él es la propiciación (kōfer) por nuestros pecados.”
Así como el Eterno usó una tevá para preservar a Moisés, un niño destinado a libertar a su pueblo, hoy nos ofrece una tevá espiritual en medio del juicio: Yeshúa, el Redentor.
En medio del decreto de muerte, Él es el refugio. En medio del caos, Él es el camino.
Hoy, la puerta sigue abierta. Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo…
Cuando venimos a Yeshúa: Nos libra del edicto de muerte espiritual. No solo cubre nuestros pecados: los borra completamente. Hebreos 10:14–17 , Nos transforma por dentro, con Su Espíritu cambia nuestro corazón de piedra a uno de carne Ezequiel 36:26 .Nos cubre por fuera, para que nuestras obras reflejen su obra en nosotros. Mateo 5:16
La tevá de Noé tenía una sola puerta. YESHUA ES LA PUERTA . Juan 10:9
Corre, entra por ella con un corazón arrepentido. Que a tu Tevá en medio de la prueba.
Él te cubrirá con su sangre preciosa. Él es tu Redentor.
Él es tu kōfer y tu kāfer. No solo cubre el pecado: Él lo borra.
En Él estamos seguros.
Sabes, estamos viviendo los días de Noé.Basta con mirar a nuestro alrededor: corrupción moral, sexual, ética; una sociedad que ha dado la espalda a la verdad. Padres contra hijos, hijos contra padres.
Los valores han sido trastocados. Vivimos en medio de una sociedad sumida en confusión, violencia y engaño. ¡Qué lamentable es ver cómo se repite lo que ya anunció el profeta! Isaías 5:20 Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo…
Es urgente estar apercibidos, con discernimiento espiritual, reconociendo que vivimos tiempos semejantes a los días de Noé. El mismo Yeshúa lo advirtió: Mateo 24:37 .Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Hoy vemos cómo estas palabras se cumplen delante de nuestros ojos. Son tiempos difíciles, marcados por el quebrantamiento de los lazos más sagrados. Tal como fue profetizado: Mateo 10:21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.
Es tiempo de velar, orar y permanecer firmes en la verdad, porque el día del Señor está cerca.No podemos continuar dormidos ni indiferentes.
Pero hay una muy buena noticia: la puerta sigue abierta, YESHUA. Juan 10:9
La misericordia de Dios es la misma que en los días de Noé. Él alcanzó a Noé y a su familia y la protegió del diluvió.
Esa misericordia alcanzó a Moisés dentro de una cesta calafateada.
Y hoy, alcanza a todo aquel que recibe a Yeshúa como el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador.
Él nos libra de la condena por nuestro pecado, por medio de su expiación, su sacrificio en la cruz, su sangre derramada. Esa sangre es nuestro kāfer, como la brea que cubrió la cesta de Moisés y el arca de Noé.Pero más que cobertura, es redención, expiación, perdón, y nos librará del juicio que ha sido anunciado por los profetas.
Apocalipsis 19:11–16 “Él viene con justicia para juzgar y pelear… y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.”
Yeshúa mismo lo dijo: Mateo 24:37 “Como en los días de Noé… así será su regreso. ”
Pero esta vez no como siervo sufriente, sino como Rey y Juez .
Corre. La puerta no se ha cerrado.
No dejes pasar un segundo más.
Allí donde estás, abre tu corazón.
Arrepiéntete. Búscalo de corazón, porque el que le busca, le halla.
Entrégate a Él. Él te guiará. Él te salvará.
Yeshúa es tu Tevá. Yeshúa es tu Kōfer. Yeshúa es vida eterna.


